En esta foto pueden ver como es, pasto y arena. La mayoría de la gente estaba tendida en el pasto. Habían algunos acampando y haciendo asado noruego, es decir, salchichas en vez de carne. La arena se ve blanquita, pero, como ya les dije, no es arena arena, sino conchas molidas.
Acá ven el monte ese que les digo. El agua era profunda, como un hoyo, uno se iba acercando al medio y el agua te iba llegando más y más arriba.
Allá al fondo está la playa nudista. Lamentablemente estaba más lejos de lo que se veía en la otra foto y no me pude escapar, jijiji.
En la orilla era bajito y habían muchos niños jugando. Lo otro de estas playas es que no tienen olas (por lo menos las dos en que me he bañado, esta y la otra en Skien) y el agua, aunque parece helada al principio, al poco rato el cuerpo se acostumbra y ya ni se siente. De todas formas, a mi me sigue pareciendo más fría el agua de Chile que la de Noruega.
Nosotros fuimos tarde a la playa. Mikel se había despertado temprano, así que pusimos la piscina en la casa de mi suegra. Chapoteó un rato en el agua, almorzó, durmió siesta de tres horas y recién a las 3:30 partimos a la playa. Está como a 15 minutos en auto desde la casa de mi suegra. Cuando llegamos ahí, no había donde estacionar. Para bajar a la playa era de los típicos caminos noruegos donde con suerte hay lugar para un auto y medio y la otra mitad queda fuera del pavimento. Bueno, habían estacionados autos a lo largo de todo el camino, donde no está permitido estacionar, y autos estacionados en los møteplass, que son los lugares un poco más anchos del camino donde hay espacio para dos autos y de esta forma uno pueda pasar al otro sin hacer taco. En los møteplass habían incluso más autos estacionados. Cerca de la playa, pasándola unos pocos metros, hay dos estacionamientos grandes que según Frode estaban siempre vacíos, así que allá nos dirigíamos cuando nos encontramos con varios autos que iban el mismo camino que nosotros, parados, de frente a otros más que venían el camino contrario. Y detrás de nosotros incluso más autos. Nadie podía moverse. Si los møteplass hubieran estado desocupados, esto no habría pasado. Al final tuvimos que ponernos en marcha atrás y justo una señora que estaba estacionada quería salir. El auto que estaba detrás de nosotros no se dió cuenta y siguió avanzando en reversa, así que cuando la señora tuvo espacio suficiente, le hicimos señas para que saliera y nos estacionamos ahí. Tuvimos que caminar algunos metros, y como Frode había dicho, los dos estacionamientos estaban absolutamente desiertos, pero claro, meterse ahí era imposible, porque el camino estaba bloqueado.
Mikel se lanzó al agua de cabeza. Yo estaba preocupada de que el agua estuviera muy helada, así que lo dejábamos meterse un rato y lo sacábamos, pero él quería meterse todo el tiempo. Lo bueno es que solo se metía hasta los hombros. Esto lo digo porque habían bebés que se metían donde estaba hondo. Mikel quería seguirlos, pero amo demasiado a mi hijo como para dejarlo que se meta hasta allá, tan chico. De repente soy demasiado sobreprotectora, no sé.
Ahí pueden ver las carpas. A esa hora muchos se habían ido, pero habia gente que se quedaba acampando todo el fin de semana.
Y esa parte es bosque. Bonito, no?
Me parece que en esta foto se aprecian mejor las piedras que les mencionaba. Las playas estas son artificiales. Frode me contaba que hace unos años este era un vertedero de basura, que el gobierno regional invirtió dinero en purificar el agua, se tardaron varios años en limpiar y arreglaron la orilla poniendo arena que trajeron de otro lado, pero el mar siempre termina llevándose la arena y ahora que el agua está limpia y la gente se baña, ya no es necesario seguir gastando en arena perdida para atraer a la gente. Me dió un poco de cosa que haya sido un basurero acá, pero bueno, Frode dice que esto fue hace muchos años y que ahora está limpia.
Acá si que se ven las piedrotas. El agua se ve así como del caribe, y Frode me dijo que era porque habían muchas algas en el agua. No habían algas así como en las playas de Chile, que se te enredan en los pies, supongo que son algas diminutas, la verdad es que no profundicé en el tema. Yo quería recoger choritos (mejillones) y caracoles para comer, pero Frode me dijo que no se podía, porque estaban contaminados con algas.
Acá está de nuevo nuestro pequeño delfín. Como ven, no le da nada de miedo meterse al agua. Esto de la playa fue el sábado. El viernes fuimos a un lago, que está aún más cerca de la casa de mi suegra, del que les conté acá. Esta vez tampoco me metí, todavía me dan miedo los autos en el fondo del lago y que algo me vaya a agarrar un pie, pero me senté con Mikel en una orilla donde hay una pequeña plataforma con agua. El resto es solo un hoyo gigantesco y profundo. Mikel, obviamente, quería irse donde estaba el papá, a lo hondo, así que solo estuvimos un rato cortito.
En la playa, a esa hora, habían muchos extranjeros. Se escuchaba hablar en polaco, ruso, finlandés, inglés y otros desconocidos. Una señora se acercó a mí, corriéndose, según ella, de los rumanos, que eran ladrones. La señora era noruega y de unos 65 años, o por ahí. No le dije nada, porque me acordé del miedo visceral que le tenía a los gitanos cuando chica, cuando me habían convencido que los gitanos se robaban a los niños y que no les debía hablar. Supongo que ese tipo de cosas se dice en todas partes y la forma de vida de los gitanos, que por lo menos en Noruega y los que he visto en Chile, viven pidiendo dinero, no ayuda mucho a que uno se forme otra imagen de ellos.
Como Frode estaba jugando con Mikel en la arena, la señora se puso a conversar conmigo. En realidad hablaba sola y yo asentía amablemente. Me decía que como era posible que hubieran tantos extranjeros, que cuando ella era joven eso no se veía, que la suciedad de las calles, la delincuencia y el apocalipsis eran culpa de los extranjeros... yo sonreía y asentía y no le decía nada.
Después de un rato se nos acercó una niña polaca (la había oido conversando con sus padres) y me preguntó en noruego si le podía prestar un balde y una pala de Mikel. Le dije que sí, pero que me lo devolviera cuando terminara de jugar con ellos. La niña se fue a jugar al lado de Mikel, a ayudarle a Frode a hacer torres de arena que Mikel desarmaba en un santiamén muerto de la risa, y la señora me dijo:
- te apuesto que no te devuelve las cosas y se las roba.
- Bueno, le dije yo, me costaron menos de 10,-kr y yo la estoy mirando, no creo que la vaya a romper usándola ni creo que se lo robe...
Esto, a diferencia de la tricicleta de Mikel. No me costaba nada prestarle una pala a la niña, que había comprado acá y que costaba nada! La tricicleta, en cambio, es especial, y no la presto.
La señora siguió con su discurso:
- Y estos extranjeros, más encima, sin respeto, que hablan en idioma extranjero! uno ni siquiera entiende lo que dicen, quizás qué cosas se dicen uno al otro, quizás están hablando de mí...
- También hablan noruego, pero seguramente prefieren su idioma materno para hablar entre ellos, le dije yo, como la niña polaca que le estaba hablando a Mikel en noruego.
- Si, los niños hablan noruego, pero los padres viven del seguro social, porque no hablan noruego y el gobierno los mantiene con los impuestos que yo pago!
- Bueno... no creo, los polacos son quienes hacen los trabajos de construcción que muchos noruegos no quieren hacer, por menos dinero, y como son europeos, tienen permiso legal de residencia y ningún derecho a recibir ayuda social. Por otro lado, yo también soy extranjera y...
- Ya, ya, me interrumpió la señora, yo no digo los polacos y tú, pero los otros extranjeros...
Al fin, que la señora no tenía remedio. Me paré y me metí al agua. Fuimos con Mikel a buscar caracoles de mar y se quedaba mirándolos. La niña me devolvió la pala y el balde en las mismas condiciones y se fue a nadar.
Fue un día entretenido. Como Mikel es aún pequeño, no soy partidaria de pasar el día completo en la playa. Quizás más adelante. De todas formas, si llega a hacer calor de nuevo un fin de semana, ya saben donde estaremos, en Kollevåg.
Y quizás hasta nos llevemos una carpa para protegernos del sol y una parrilla para asar unas salchichas.













